Miles de personas peregrinan al edificio Dakota para recordar 20 años sin Lennon
La industria rentabiliza el aniversario del asesinato del músico con reediciones de libros y discos


ENRIC GONZÁLEZ, Nueva York


El rito será el mismo que cada 8 de diciembre. Miles de personas se detendrán hoy un momento ante el edificio Dakota o en el rincón de Central Park rebautizado como Strawberry Fields y recordarán en silencio a John Lennon. Esos pequeños tributos se extenderán durante toda la jornada. No habrá actos masivos para conmemorar los 20 años de ausencia del fundador de los Beatles, asesinado en Nueva York el 8 de diciembre de 1980. Lennon habría cumplido 60 años en octubre. Yoko Ono, su viuda y administradora de su legado, eligió ese mes, y no el diciembre de su muerte, para los principales homenajes.

El Rock and Roll Hall of Fame de Cleveland (Ohio) inauguró una exposición sobre John Lennon en octubre, pero Ono quiso que se subrayara precisamente su ausencia, su condición de muerto. Los dos primeros objetos de la muestra eran las gafas que llevaba la noche en que fue asesinado, rotas y con manchas de sangre, y una bolsa de hospital con sus ropas, también manchadas de sangre y con los agujeros de los balazos bien visibles.
"A John le gustaban los mensajes contundentes y claros. Esos objetos querían decir que no debemos matarnos los unos a los otros. Me pareció", explicó la viuda, "que era lo apropiado".
El recuerdo de Lennon casi ha coincidido en el tiempo con la reaparición de su asesino, Mark David Chapman. Convertido en un recluso cuarentón condenado a perpetuidad y supuestamente entregado a la práctica de la religión, Chapman pidió la libertad condicional en septiembre.
Hizo declaraciones a un diario británico en las que ofrecía su versión sobre los hechos de aquel 8 de diciembre: su viaje desde su casa de Hawai a Nueva York; su petición de un autógrafo a Lennon; su vigilancia durante horas frente al Dakota con el disco autografiado en la mano y leyendo pasajes de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger; de las cinco balas que le disparó cuando Lennon descendió de una limusina "porque no podía hacer otra cosa"; de su tranquilidad después, mientras a su alrededor todo era caos y él esperaba la llegada de la policía y su ansiada fama.
Tanto ante la prensa como ante el tribunal que debía decidir sobre su petición, Chapman afirmó que ya no padecía esquizofrenia y que nunca más sería violento. Yoko Ono testificó por carta para expresar su oposición a que se liberara al asesino. Y el tribunal tardó unos minutos en denegar la petición. La doble conmemoración de Lennon, los 60 años de su nacimiento y los 20 de su muerte, ha durado en realidad todo el año y ha generado, básicamente, grandes negocios.
Nueve libros
Se han publicado nueve libros relacionados con el ex beatle, desde el superventas Antología de los Beatles hasta reimpresiones de su libro de poemas In his own write y de las entrevistas mantenidas en 1970 con Jann Wenner, fundador de la revista Rolling Stone, pasando por uno que relata con todo tipo de detalles las relaciones entre Lennon y el Maharishi Mahesh Yogi.
La industria discográfica también ha realizado su particular homenaje. La compilación de los 27 números uno de los Beatles en las listas estadounidenses se ha convertido, lógicamente, en otro número uno del Billboard; se vendieron 700.000 ejemplares en sólo una semana. Yoko Ono, por su parte, ha supervisado la reedición remasterizada del primer y el último disco de Lennon en solitario, Plastic Ono Band y Double Fantasy.
Toda la prensa neoyorquina dedicó ayer espacios al recuerdo de Lennon. 20 años después, el hombre y el mito siguen siendo vulnerables, titulaba The New York Times. El eco de la voz de Lennon sigue escuchándose, decía el Daily News.
Yoko Ono, que tiene 67 años y mantiene su residencia en el edificio Dakota, en la esquina de la calle 72 con Central Park West, concedió una entrevista a la cadena de televisión NBC en la que especulaba sobre cómo sería Lennon si siguiera vivo. "Siempre fue innovador y creo que se habría interesado mucho por Internet. Musicalmente, estoy segura de que habría sido el primer rapero blanco; o quizá el segundo", dijo la viuda.
En 1970, durante sus entrevistas con Lennon, Jan Wenner le preguntó cómo se imaginaba a sí mismo a los 64 años. "Espero", respondió Lennon, "que seamos (con Yoko) una hermosa vieja pareja, viviendo en la costa de Irlanda o algún lugar parecido, dedicados a mirar recortes de prensa sobre nuestras pasadas locuras".
Estatua en La Habana
Si en Nueva York se han evitado los homenajes por la muerte del ex beatle, en La Habana ha ocurrido lo contrario y ayer arrancó un abultado programa de actividades, entre las que se incluyen la inauguración de una estatua del músico en un parque privilegiado del barrio del Vedado, informa Mauricio Vicent.
Esculpido en bronce a tamaño natural, Lennon lleva el pelo largo, gafas, pantalones vaqueros y esta sentado plácidamente en un banco, a la sombra de los grandes árboles que hay en el parque. La estatua, concebida por el escultor cubano José Villa Soberón, muestra a un Lennon informal y relajado que está disfrutando del paisaje, "sin estrés, sin nada que lo perturbe".
Tras la inauguración se realizará un concierto. Sus protagonistas serán el Coro Nacional, la orquesta de Cámara y Música Barroca y el cantautor Silvio Rodriguez, que interpretará en ingles una de las canciones inolvidables de Lennon, Love.
En Almería, la casa donde John Lennon compuso su canción Strawberry fields forever, va a ser rehabilitada por el Ayuntamiento y convertida en centro cultural, informó ayer el periodista Adolfo Iglesias, presidente de la Asociación John Lennon Almería Forever.
El periodista, entusiasta de la figura del beatle asesinado, ha efectuado una exhaustiva investigación sobre la estancia en Almería de John Lennon, en el verano de 1966, cuando rodó en el desierto de Tabernas la película titulada Cómo gané la guerra.
Durante esas semanas, el compositor se alojó en una casa solariega a las afueras de la capital, conocida como Casa Romero, en la que reza la inscripción de Santa Isabel, nombre que coincide con el aplicado a una cinta titulada Santa Isabel demos, que contiene siete grabaciones previas de Strawberry fields forever, realizadas esos días en Almería.
La asociación ha organizado un concierto en el que cuatro grupos efectuarán versiones de sus canciones más conocidas para el próximo viernes 15 de diciembre en la Plaza Vieja, frente al Ayuntamiento. Participará el grupo valenciano Los Beaters, los almerienses Plancton, Raidem y Beatles Connection.


Una vida en rock


DIEGO A. MANRIQUE,


Hay influencias y hay modelos. Los Beatles siguen siendo el paradigma del grupo pop creativo, por su extraordinaria productividad y por el inmenso territorio que cubrieron en sus nueve años de vida pública. Todos se miden con esa obra monumental, nadie ha logrado algo similar. Por el contrario, la herencia del John Lennon en solitario es más bien una actitud, un modo de comportarse, una vida en rock.
El Lennon de la primera mitad de los setenta es un iconoclasta, que rompe el bonito juguete de The Beatles y decide colocarse en el ojo del huracán. Denuncia, provoca, se compromete, hace canciones vibrantes y discos mediocres, no tiene miedo a quedar en ridículo o retar al monstruo, llámese Richard Nixon o heroína.
Prácticamente, todas las posteriores figuras del rock que aparecieron cabalgando sobre olas sociales se miraron en Lennon. Algunos supieron asimilar las enseñanzas consiguientes (caso de Bono) y jugaron a fondo evitando las trampas mientras que otros se hundieron (Kurt Cobain).
Se olvida, sin embargo, que hay otro Lennon, el de la segunda mitad de los setenta, que se va hacia el otro extremo. Rompe contacto con el mundo, desarrolla excentricidades de millonario, pierde la perspectiva. La música que Lennon ultimaba cuando fue asesinado tendía hacia lo banal, era esencialmente irrelevante fuera de sus apartamentos en el Dakota neoyorquino.
Aquí también hay una lección igualmente importante. Una lección que lennonianos militantes, como los hermanos Gallagher, no llegaron a comprender. Lo de Lennon desembocó en tragedia, lo de Oasis está siendo una farsa.
El culto a los supervivientes
LOURDES GÓMEZ, Londres
"Aquí no conmemoramos la muerte, celebramos la vida". Neil B, pinchadiscos del mítico Cavern Club, resume en estas palabras el sentimiento de la ciudad de Liverpool y del Reino Unido en general. John Lennon sigue vivo en la memoria de sus compatriotas, que evitan recordar, al menos en público, la tragedia del 8 de diciembre de 1980.
Hacen suyo el lema del músico que, en su última entrevista, declaró su animadversión por los ídolos caídos. "No aprecio el culto a un Sid Vicious muerto, a un James Dean muerto. ¿Qué nos enseñan? Nada. Yo venero a la gente que sobrevive", dijo entonces.
El genuino legado de Lennon perdura en su trabajo con los Beatles o en temas como Working class hero, de su primer disco en solitario, John Lennon Plastic Ono Band, donde deja su inquieto espíritu y amargura al desnudo. Incluye canciones personales, devastadoras que, en su día, no tuvieron el impacto de su gran éxito comercial, Imagine.
"Lennon es único. Abrió la puerta a la gente a la que nunca le habían permitido soñar. Siempre compararemos a los nuevos genios con él", afirma Joe Summer, cantante de The Clash, en una consulta entre artistas recogida por el dominical The Observer.
"Su música es eterna e insuperable. Ahí dejó su herencia al cien por cien", dice Noel Gallagher, de Oasis. Su hermano, Liam, vocalista del mismo grupo, no necesita hablar para descubrir su gran influencia artística y vital. Su hijo se llama Lennon.
Paz, amor e ira
En cambio, el primogénito del autor de Strawberry fields forever, Julian Lennon, aprovecha el aniversario para descargar en público su rabia. "Sentí mucha ira contra mi papá por su negligencia y su actitud por la paz y el amor. Esa paz y ese amor nunca llegaron a mi casa", escribe en su sitio de Internet (www.julianlennon.com).
Algunos actos han filtrado el hermético muro de las conmemoraciones. Familiares de Lennon, amigos de la infancia y miembros de su primer grupo, The Quarrymen, tienen previsto visitar esta tarde el número 251 de la avenida Menlove, en el barrio Woolton, de Liverpool.
Ahí se ubica la modesta casa de la tía Mimi donde Lennon aprendió a tocar la guitarra y compuso algunas de sus primeras canciones. Ya no pertenece a la familia, pero una placa informa desde hoy que detrás de sus paredes residió John Lennon desde 1945 a 1963.
Ningún otro artista de rock o pop es recordado con una de las populares placas azules, que English Heritage sólo concede a personalidades que han fallecido hace 20 años o nacieron un siglo atrás. En vida o muerte, Lennon es el primero.
Por su parte, Paul McCartney, que firmó buena parte de las mejores canciones de los Beatles junto a Lennon, afirmó ayer que hoy lo recordará "con todo el amor" de su corazón, tocando su música, como de costumbre.