LA MUECA AMARGA DE LA PREOCUPACION

por Mariano Quiroga

No logro reconciliarme con lo que me achaca, no puedo impedir que las manchas en mi memoria frágil se transformen en malditos lamparones, no logro capturar el sabor dulce de los buenos momentos, todo se me vuelve confuso, barroso y aparecen los recuerdos como eternos momentos de dolor, donde yo no era más que una víctima de las demás personas.
Tengo un poco de tiempo para ponerme a pensar en esto y creo llegar a la conclusión de haber vivido una vida opaca, aburrida y sufrida, cuando en realidad sé que no debe ser más que una pequeña confusión momentánea, ya que no tiene sentido tanto remordimiento rutinario, ¿si no a qué se debe esta sonrisa perpetua que ilumina mis facciones?, ¿por qué esta tranquilidad de alma de saber que hice todo lo posible para sentirme bien? Y sin embargo me aplastan los recuerdos tórridos, desesperanzados, incomprensiblemente hirientes y distantes, como algo que me afecta, me lastima, pero que no me toca, que no me incluye entre sus víctimas.
¿Por qué noto que mi sonrisa se empieza a desdibujar?, ¿por qué mi alma no encuentra consuelo por el dolor de tanta gente que ha muerto en vano, de tanta gente que vive su miseria sin horizontes?, ¿por qué las fronteras entre los pueblos?, ¿por qué las murallas entre los corazones?.
Mis músculos faciales ya no responden a las mismas reacciones de antes y se fuerzan en una mueca atroz que deforma mis gestos y me asusta.
Me da miedo sentirme tan sensible, no debería estar pasándome esto, no es bueno preocuparse demasiado por los problemas de otros.
Trato de serenarme y busco en mis bolsillos una aspirina para mitigar la jaqueca que empieza a desbordarme. Encuentro las llaves de mi nuevo deportivo importado, encuentro mi cartera repleta de tarjetas de crédito y mis chequeras, encuentro las llaves de mi chalet de las afueras, con el llavero que compré en mi último viaje a la Polinesia, encuentro el Rolex de oro que me había quitado porque me hinchaba la muñeca y finalmente encuentro el pastillero. Me tomo unas vitaminas y vuelvo a estar como nuevo.


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