NUNCApor Mariano QuirogaNo vas a tener hijos. No te vas a casar. Nunca
encontrarás al amor de tu vida, ni se llamará Daniel. Nunca
te hundirás en el mar. No vas a aprender a leer ni a escribir.
No vas a comer pasteles. Nunca te susurrarán en el oído
que te aman y te quieren hacer el amor. Nunca una mano tersa y firme te
acariciará las mejillas, masajeará tus hombros, te quitará
la ropa, te hará dudar de la existencia del finito, del juego Borgiano
de lo eterno. No vas a prostituirte, ni a probar las drogas. No vas a
masturbarte. Nunca tus ojos se saldrán de sus órbitas. Nunca
serás prisionera del reloj, de ese invento que es el tiempo. No
vas a dudar de la conveniencia del verano y del invierno, del día
y de la noche, de lo cierto y de lo falso, de lo simple y lo complejo,
de la luz y de lo oscuro, de la vida y de la muerte, del despertar sensual
y para nada especulativo que es la muerte. No vas a cambiar de un día
para el otro. Nunca morirás, tu cuerpo es una dulce tumba. Nunca
forzarán tu puerta, ni tampoco te violarán. No vas a vivir
en el silencio. No vas a conocer a Dios. Nunca disfrutarás de una
flor, de una partitura, de la brisa del verano, ni de que estemos las
dos juntas. Nunca podrás llamarme cuando te sientas mal, sola,
traicionada. No vas a tener lengua, ni diente. Nunca te debatirás
entre ser coherente o incoherente. Nunca sentirás ni calor ni frío.
No vas a nacer.
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