Acerca de "buenos" y "malos" escritorespor Raul Noro
En primer lugar, cuando observo gusto por la narración o lo que denomino "excelencia narrativa". Estamos hablando del cuidado que el escritor debería tener por la resolución de la Estética de la Sintaxis. Es que si ese cuidado existe, ello provoca una estética de la oración de alta calidad, de tanta calidad como el mensaje mismo. Dicho en otros términos: la "belleza" del lenguaje se convierte en impecable y por lo tanto, la estética no le va en zaga al significado. Estoy hablando del goce que provoca el libro, del placer de la lectura (lectura que a veces a uno le gustaría repetir de tanto en tanto); estoy hablando del asombro casi mágico que se siente en el acto de leer un buen libro, y de esa experiencia "alada, liviana y sagrada" que se desliza en una frase, en un verso, en un párrafo, y que nos demuestra que estamos en presencia de una obra de arte. En segundo lugar, tengo en cuenta
el modo de resolución del mensaje (el tema) que porta la obra,
que no es la resolución estética. En otras palabras: si
una novela (o un cuento) describe el problema psicológico de un
personaje complicado, si la novela es buena, la descripción debería
poder estimular y provocar todas las facetas, escorzos y climas del problema,
el que además debería poder ser "sentido", compartido
e intensamente vivido por la fantasía del lector. Y aquí
no estoy hablando de la belleza de la obra, sino de la precisión
lingüística en la descripción del objeto-problema.
Estoy hablando de la sensibilidad con se aborda y desarrolla un tema y
cómo se lo pone en situación a través de un personaje
creíble y experimentable con intensidad, por quien accede a la
lectura. Pero no solo eso: si la obra en sus descripciones, en su lenguaje,
despierta sensaciones originales y estimula estados impensados; si la
obra provoca depresiones o éxtasis inesperados, y si además
aporta al "conocimiento" del asunto en tratamiento, estamos
en presencia de un producto de alta calidad. Lo precedente son aspectos que -según mi opinión- son válidos e interesantes, y a los cuales, pìenso, se deberían acercar los escritores para ser mejor valorados y para enriquecer el desconocido e imponderable mundo de los lectores. Porque hay escritores de una alta calidad estética y de poca calidad en ideas o significados y al revés, hay escritores descuidados que proponen vigorosas ideas. Hay escritores de superficie, de piel, hay escritores de entretenimiento, hay escritores que nos exigen estudiar, hay escritores que nos estimulan y otros que no nos dicen nada, y hay escritores que, como decía Nietzsche, "ensucian las aguas para parecer profundos". Lo expuesto son solo aproximaciones a un cierto tipo de gusto que, en lo personal, exijo en el universo de la literatura.
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