- Frente el horror de la masacre terrorista del 11 de septiembre pasado, que
mató y torturó a miles de personas inocentes e hirió la
conciencia de la humanidad;
- Frente a la locura de la guerra que el gobierno de Bush ha declarado, apoyada
por los gobiernos de la OTAN, la cual desatará una espiral de violencia
en la cual el terrorismo, no sólo no será vencido (erradicado)
sino que por el contrario, se verá más reforzado en su desarrollo
y en su expansión;
- Frente a la presión psicológica, que también se ejerce
mediante la utilización de imágenes violentas y de información
manipulada, con los que tratan de hacer que la gente elija bandos y opciones
falsas: "Civilización occidental contra barbarie Islámica",
"Guerra de justicia con guerra terrorista", "Violencia necesaria
contra violencia sangrienta";
- Frente a la indignación sin esperanza, la pérdida de valores
y la eliminación de los valores éticos y morales que está
empujando a millones de personas a invocar el mismo tipo de violencia que había
en el origen de tal dolor y sufrimiento;
- Frente a la rabia ciega que nubla la mente y hace que la gente identifique
al enemigo "en todos aquellos que son diferentes de mí" y,
culpabilicen y hagan responsables a grupos de gente o religiones, cuando, en
realidad, esos deberían circunscribrirse y ser identificados con mayor
lucidez, tratando de "ver" las relaciones reales y al verdadero provocador
(que podría estar más cercano y ser más "occidental"
de lo que se cree);
- Reconociendo que en el actual y rápido proceso de globalización,
lo que sucede en un lugar tiene repercusiones inmediatas en otros lugares y
que no habrán "lugares seguros" si no se responde a las necesidades
de cada ser humano, en cada rincón de la Tierra;
- Reconociendo que nuestro planeta no es capaz de soportar una tercera guerra
mundial (en ninguna de sus variantes: nuclear, química, bactereológica
o, simplemente, "infinita"), debido a sus recursos limitados, a la
fragilidad de su medio ambiente y, aun en razón del proceso evolutivo
mismo de la vida;
- Con la evidencia profunda de que, en la historia de la humanidad, las guerras
nunca han resuelto problemas o han eliminado las causas que les dieron origen;
ellas siempre han constituido la mayor fuente de dolor y sufrimiento para la
gente, y los únicos "ganadores" han sido siempre los intereses
económicos y financieros relacionados con la venta de armas y la tecnología
de muerte;
- Dado que los detentadores del poder Mundial han fallado en dar respuesta y
soluciones a los problemas de la humanidad (pobreza, hambre, epidemias, destrucción
del medio ambiente, flujos migratorios, conflictos etno-religiosos);
- Con la absoluta certeza de que, la intencionalidad de millones de seres humanos
puede detener la locura de unos pocos y proporcionar esperanza y soluciones
a aquellos problemas;
1. La dignidad y la singularidad de cada vida, que es individual y pertenece
a otro y, por consiguiente el valor absoluto de cada ser humano, por encima
del cual ningún otro valor o justificación puede ser esgrimido;
2. El rechazo de todas las diferentes formas de violencia (física, psicológica,
económica, etc.) y sus expresiones (terrorismo, guerra, discriminación,
racismo), para las cuales ninguna razón puede ser invocada, sea religiosa,
económica, o de venganza;
3. La afirmación de la no-violencia como fuerza moral orientadora, mediante
la cual una persona, un grupo o la gente, muestran a sus contemporáneos
su fuerza moral y la grandeza de su conciencia , y como el único camino
viable en la construcción de la naciente "nación humana universal";
4. El reconocimiento de la diversidad como la mayor contribución y valor
que las personas en forma individual u organizadas en comunidades, grupos sociales
y naciones pueden aportar a ese proyecto a través de esfuerzos comunes,
de la creatividad, del intercambio y de la reciprocidad;
5. El reconocimiento del derecho de cada niño, joven, adulto, mujer u
hombre, independientemente del color de su piel, de su religión o de
su nacionalidad, a construir su vida sin temor de una muerte que otros deciden
para él/ella;
6. El reconocimiento del derecho tanto como de la responsabilidad moral y la
necesidad de decidir, si uno desea seguir viviendo y en qué condiciones
desea hacerlo, en el intento de transformar el mundo en el hogar de una nueva
humanidad y no en la permanente amenaza de muerte que otros organizan para nosotros;
7. Nuestra intención inquebrantable de detener esta guerra, de crear
un "mundo sin guerras", de comprometer a los gobiernos a que las inversiones
en tecnologías de muerte sean transformadas en inversiones para resolver
los problemas que afligen al 80% de la población del planeta;
8. Nuestro inquebrantable compromiso personal y colectivo de crear ámbitos
de participación y de comunicación, no solamente para detener
las guerras, sino también para hacer que la paz "explote" en
cada rincón del planeta y, para hacer que las formas más elevadas
de la "alegría de vivir" se manifiesten;
9. Nuestra activa invitación a todos, para que se unan a nosotros y participen
en esta construcción, para romper los muros del silencio cómplice
o de la frustrante indignación solitaria, para reconectar los hilos de
la comunicación y de la solidaridad, para descubrir que el preparar los
caminos de la nueva humanidad es mucho más fácil que lo que "los
señores de la muerte" quieren que creamos;
10. La mayor difusión -comenzando ya-, en todos lados, con cualquier
medio disponible y a cualquiera que nos encontremos, de este mensaje: "¡Sí,
es posible detener la guerra, interrumpir la espiral de violencia, construir
puentes hacia una nueva humanidad, hacia la Nación Humana Universal"!
Internacional Humanista
29 de septiembre de 2.001
Apoyo a la presente declaración:
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