Sobre opiniones de Hobsbwan


REVOLUCION EN LAS ARTES VISUALES: ¿ES UN HECHO REAL EL FRACASO DE LAS VANGUARDIAS ARTISTICAS -EN PARTICULAR LAS ARTES VISUALES- EN EL SIGLO XX?

La decadencia y fracaso de las vanguardias artísticas en el siglo XX, es decir en el final del modernismo, es un tema interesante de discutir. En este caso, tomaremos como punto de referencia opiniones de Eric Hobsbwan que hizo conocer en una conferencia dictada en 1998 sobre "Decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX".(artículo del Diario Clarin, extraido y comentado por nuestro amigo Isaias Nobel)

Dividiremos el asunto en cuatro partes, en cada una de las cuales exploraremos algunos aspectos sustanciales.

1ra. cuestión.

En primer lugar, digamos que Hobsbwan advierte que las artes visuales no encontraron, en el siglo xx, un modo nuevo de mirar el mundo, por lo tanto no alcanzaron el objetivo de experimentar una "profunda revolución" como parece sugerir que se dio en otros campos. Concretamente, se fracasó en el proyecto de "repensar revolucionariamente el arte". Lo único que rescata el crítico es que todos los artistas fueron sometidos a la influencia del maquinismo, la "era-máquina" o tambien el "arte-máquina", pero ello no expresó nada en común, es decir, no expresó una lógica que condicionara y diera vida a nuevas formas de expresión, no expresó -en el terreno artístico en general y de las artes visuales en particular- un proyecto modernista sólido, revolucionario, transformador.

Aparte de ello, Hobsbwan dice que hay otro fracaso, "mucho mas grave" relacionado con el hecho de que las artes visuales continuaron con su limitación técnica, es decir, con las condiciones de su operar que ya estaban en accion desde el mismo Renacimiento; por ejemplo, la pintura no superó el cuadro de caballete y la estatua, el pedestal. Enfatiza que la pintura y la escultura perdieron gradualmente terreno como expresión de fenómenos colectivos y pone ejemplos concretos sobre la reduccion de gente que visita los museos o la disminución de demanda de estatuas en loss parques públicos. Dice, además, que aparecieron sucedaneos como el cine y la fotografía. Concretamente, cita una frase del presidente del Centro Pompidou en 1998, cuando este dice: "El siglo XX pertenece a la fotografía, no a la pintura". Por lo tanto, las artes visuales tradicionales sufrieron las consecuencias de su obsolencia tecnológica y no pudieron adecuarse a lo que Walter Benjamin llamó "la época de la reproducibilidad tecnologica". En otras palabras, la revolución de las máquinas (tipicamente modernista) no revolucionó el arte; lo que es lo mismo que decir que el arte no tuvo la altura suficiente como para revolucionar (o aprovechar) las posibilidades de la tecnología.


2da cuestión:

Isaías opina que Hobsbwan padece de algunas carencias, "la principal es la de no tener idea de la existencia de las estructuras y las concomitancias. No tener en cuenta la influencia que las artes plásticas han tenido y tienen en escritores, músicos, cineastas, etc, -aunque mas no sea como "ambiente"- denota unas "anteojeras" de importancia.. Que las visitas a los museos no sean masivas no demuestra quizá mas que el hecho de que es mas dificil "mirar" pintura que escuchar música, leer o ir al cine. El concepto estadistico -propio del positivismo- en el cual el marxismo sin duda también se nutre para medir toda actividad humana, aparece aqui en toda su evidencia. También el aspecto "cholulo" que implica poner a Hollywood con su "Oscar" como paradigma del éxito o el fracaso de una determinada expresión o corriente artística.

Quizá a su formación académica e ideológica se agregue - como una condición de trasfondo- la incidencia de provenir de una familia judia. Por lo cual Hobsbwam tenga la tipica dificultad respecto a las imágenes visuales de la mayoría de los nacidos en esa etnia/cultura, dado el rechazo -de fundamento religioso- a todo tipo de "representación" de dios o de lo sagrado, representaciones consideradas paganas. Esto ha reforzado históricamente la dirección hacia la lectura, el estudio y la discusión de
textos (los "sagrados" en principio), actividad que durante siglos influyó decisivamente en las afinidades y tendencias de los nacidos en ese ambiente".

Termina diciendo:: "En fin, son sólo digresiones en torno al tema, más que nada para ponerlo en nuestro horizonte...". Propone tambien pensar "una teoría y una crítica del arte fundamentada en los desarrollos acerca del esquema del psiquismo y la función de la imagen hechos por Silo y otros estudiosos del Nuevo Humanismo".

3era. Cuestión:

Sin discutir las opiniones de Isaías, creo que la preocupación principal de Hobsbwan pasa por el hecho de que las artes visuales se han visto superadas por la maquinaria y/o la tecnología en parte, porque no se han manifestado dentro de un proyecto o plan general que contemple el desafío de la época y también porque su modo de operar no superó las condiciones materiales del renacimiento. En otras palabras: el oficio de un pintor o escultor contemporáneo no difiere nada, en lo instrumental, del oficio de un pintor o escultor de, por ejemplo, el siglo XVI.

Si bien el planteo es interesante, en verdad, el modernismo no hizo nada revolucionario sino llevar a la cúspide, mecánicamente, el mito fáustico. Para evitar interpretaciones erróneas, digamos con más precisión, que el planteo modernista representa un salto cualitativo respecto del planteo medioeval. Pero su impronta, su línea de desarrollo histórico, estuvo dedicada mas a la exploración dentro de las ciencias y la filosofía, que al arte en general y a las artes visuales en particular..

Las revoluciones sociales (la primera fue la Francesa con su lema "libertad-igualdad-fraternidad"; la segunda fue la Rusa y la tercera la China) si bien proporcionaron cambios sustanciales en la incorporación de grandes masas a determinados beneficios de la producción y los servicios, fracasaron finalmente por su autoritarismo y fueron absorbidas y superadas por la relatividad nihilista del pos-modernismo. En otras palabras la tecnocracia, el postcapitalismo financiero unidos a un neoliberalismo globalizador (a partir de la notable explosión en las comunicaciones) relativizó todo, sepultó paradigmas y convirtió a la coyuntura epitelial exitista en reina de la historia y de la vida. Hasta se apropio de la revolución tecnológica. Es importante comprender eso porque Hobsbwan parte de la creencia (del paradigma) de que las artes visuales deberían haber sido revolucionarias comparándolas, muy probablemente, con las revoluciones sociales frustradas y los extraordinarios avances científicos y técnicos del siglo XX.

Es que el modernismo no superó el mecanicismo y la visión de lo externo material como fundamento de la conciencia. Es cierto, fue un avance cualitativo respecto del pensamiento medioeval. Pero el paisaje interno o mejor dicho, la notable complejidad del psiquismo, apenas fue atisbada desde un esquema psicoanalítico, con une esquema de émbolos oscilando entre un yo, un superyo y un ello inconsciente que se manifestaba en sueños o tics teñidos de deseos (sexuales) reprimidos. Las revoluciones socialistas partieron de la necesidad de modificar el hecho material externo y de hecho lo intentaron con relativo exito. Pero fracasaron, en parte, porque sus líderes creyeron que como la conciencia es sólo un reflejo mecánico de la realidad objetiva (la denominada "conciencia-espejo"), si hacian la revolución afuera tambien la hacian adentro, por una especie de reflejo derivado del esquema de Pavlov. Partían de la existencia de una conciencia pasiva, dependiente de los cambios exteriores y que era casi un elemento de la realidad natural. Por otra parte, el arte era subjetivo y fruto de las condiciones impuestas por el capitalismo dominante. El arte hubiera sido superador sólo si hubiese sido un aspecto vivo de un proyecto total, que revolucionara la realidad socio-económica, cambiando la infraestructura material explotadora en la que se asienta "la realidad concreta". Pero además, tales cambios de plataforma tendrían que haberse proyectado y expresado tanto en las operaciones artísticas como en los objetivos y planteos propios del Arte. Así como la máquina resultó un factor de alienación, el arte-máquina no resolvió nada en cuanto a cosa transformadora del mundo (a pesar de los aportes de Leger y Kandinsky, en pintura; Chaplin en Tiempos Modernos) En ese nivel de secuencia mecanicista, partir del caballete y terminar en la fotografía es absolutamente lógico (quizá Escher fue el comienzo de una transformación interesante en el planteo del dibujo, como tambien algun tipo de arte abstracto).

En tal contexto y hablando por ejemplo del cubismo, el cambio de la suave línea de la vida por una recta era parte de un proceso inevitable. Recuerdo un poema de Alfonsina Storni que, en la década del 30, decía respecto de esta cuestión "Dios mío, me ha caído una lágrima cuadrada..." Aquí debemos apuntar tambien la fragmentación de las formas o la irrupción de los escorzos. Ni hablar de los grotescos de Bacon que, si se quiere, son una continuación temática de Goya.

Hobswband tenía razon respecto de que el arte visual fracasó en cuanto a no poder manifestarse como un hecho revolucionario. Pero no por lo que él cree sino porque el modernismo, en verdad, no revolucionó nada. Mejor dicho, el proyecto modernista, nacido en el renacimiento italiano y superador del pensamiento medioeval y de la monarquía, evolucionó mecánicamente, pero no transmutó en otra cosa, no trasmutó en otra substancia de calidad superior. Prueba de ello es que el hombre siguio preso y encadenado, no de la oscura divinidad medieval y de los monarcas, sino del capitalismo financiero dominante. Es decir, todavia vivimos en la pre-historia humana.

Aquí es necesario aclarar bien dos cosas:

1).- El Arte, cualquiera sea su "modus operandi" y por limitado que estuviere en sus determinaciones, siempre esta presto en dar respuestas trascendentes, siempre esta en condiciones de expresar la sensibilidad propia de la epoca y de hacer su aporte independientemente de las circunstancias y por cualquier medio: "el espíritu sopla donde quiere" y supera sus condicionamientos. Ejemplo de ello son Leonardo o Mozart. Dicho de otra manera, el hecho artístico puro (en cuanto mensaje) no esta necesariamente sujeto al medio de expresión, aunque las limitaciones o posibilidades de las herramientas artísticas pueden modificar, sustancialmente, el hecho artístico. . Ejemplo: trabajar sobre un horizonte plano, no es lo mismo que trabajar sobre un horizonte volumetrico que permite, por ejemplo, el holograma y su relación activa con el espacio virtual del observador que puede, a su vez, enriquecerlo y modificarlo con su propia configuración.


2).- Hubieron muchos que con su trabajo aislado o no -en ocasiones hasta desconocido y sin legitimación de los bienpensantes de la epoca-, hicieron y hacen su aporte transformador preparando el ambiente y la cultura para una nueva revelación del ser y una nueva visión del mundo. Encontramos por ejemplo (y esta lista no agota nada ni a nadie) a Marx, Nietzsche, Husserl, Einstein, Picasso, Gandhi, Planck, Schonberg, Escher, Jung, Prigogine, Schrodinger, Ortega y Gasset, Luther King, Buñuel, etc. Y porque no también y a su modo, Gurdjieff, Fulcanelli y Krishnamurti.

4ta y última cuestión

Ahora parece que sí estamos en condiciones de transmutar todo, porque tenemos una nueva y revolucionaria concepción del hombre y por ende de la conciencia. El hombre es tiempo y libertad. Es un proyecto en crecimiento; desde cierta perspectiva es un destino impredecible y abierto. El universo "es mental" o por lo menos, para la vida consciente, es producto de una configuración virtual compleja, dinámica, cambiante y transformadora de la realidad. Ademas se impone la acción de un principio que modifica cualquier teoría de la acción: "Trata a los demas como quieres que te traten", que por supuesto no invalida este otro "Si no perjudicas a nadie, puedes hacer lo que quieras con libertad". Desarrollar entonces una teoría y una crítica del arte fundamentada en las ideas del Nuevo Humanismo es, además de interesante, posible y necesario.

Por ejemplo, en cuanto a las artes visuales (y estoy hablando del aspecto, del modo y del ámbito donde lo operativo se expresa), ha nacido la posibilidad de hologramas interactivos, dinámicos, que ademas pueden tener determinadas propiedades como portar perfumes y texturas. Ha nacido la posibilidad de que la realidad virtual (interna) pueda proyectarse afuera y compartirse y mezclarse con los mencionados hologramas interactivos. Que un espectador pueda participar en el espacio interno de otro y viceversa, mezclando imágenes, sintiendo climas, intercambiando o proyectando experiencias, utopías y ucronías, creando ámbitos externos e internos con contactos simultáneos, abiertos y expansivos...Y esto podría vehiculizarse (universalizarse) quizas a partir de Internet.

Entonces, por supuesto -sin desmerecerlos o sin desconocer que se pueda seguir trabajando con tales condiciones-, ello coloca en el arcón de los recuerdos al caballete renacentista, y quizas tambien, a la fotografía y el video modernistas.... Aquí se trata de otro espacio, de otro ámbito de juego para el arte; son tres dimensiones (más el tiempo) expresándose de cabeza a cabeza, adentro y afuera, en una sinfonía de colores, sonidos, olores y texturas, pero con propiedades volumétricas compartidas. Dicho en otros términos, se siente el espacio del otro, el horizonte y la profundidad del otro o de los otros (lo colectivo). Y allí surgen sentimientos, ideas y acciones compartidos atropellándose desde distintos escorzos y manifestaciones, planos y perspectivas.....

Lo maravilloso se acerca...