Huida de lo inhumanode Mariano QuirogaCorremos en la estampida como siempre, como nunca. Volvemos pisando cabezas, heridas, huyendo de la barbarie que trunca
cada sueño y cada esperanza, cercenando nuestras dichas y colmando la paciencia, ramificando bajo el yugo la aspereza que devora poco a poco la sapiencia.
Siempre nos queda el sol, no nos abandona. Recurrimos al calor de su goteo, nos refugiamos bajo su luz bonachona.
Siempre nos engañamos con el sútil ronroneo, pero sabiendo que lo verdaderamente bueno es aquello por lo que nos da gusto sentirnos humanos.
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